Casa Caridad advierte de la cronificación de las personas en los centros de acogida temporal

La Asociación señala que la crisis de la COVID-19 ha propiciado que se alarguen las estancias en los albergues por la dificultad de encontrar un empleo, las limitaciones de recursos habitacionales o la demora en las prestaciones de las administraciones. En 2019, el 21% de los usuarios de los centros de acogida de Pechina y Benicalap permanecían de media más de tres meses de estancia, cifra que alcanza el 60% en 2021. Casa Caridad ha duplicado la entrega de productos básicos (alimentación e higiene). Ha pasado de 659 en noviembre de 2020 a 1.226 en el mismo mes de este año. Desde el inicio de la pandemia, Casa Caridad ha destinado 220.000 euros para ayudas directas a familias con el fin de evitar que caigan en una situación de sin hogar. La ONG ha puesto en marcha la campaña #RegalaNormalidad para hacer un llamamiento a la solidaridad de la sociedad valenciana.

La crisis generada por la COVID-19 continúa afectando en mayor proporción a las personas en situación de sin hogar. La consecuencia es la cronificación de la pobreza. Según los datos de la Asociación Valenciana de Caridad, los usuarios albergados en sus centros de acogida temporal de Pechina y Benicalap están alargando sus estancias debido a la falta de oportunidades laborales, las dificultades para encontrar un recurso habitacional y la demora en la tramitación y aprobación de una prestación económica de la Administración. Así, en 2019 en los centros de acogida de Pechina y el Multicentro de Benicalap, el 21% de los usuarios de Casa Caridad permanecía de media en los albergues más de tres meses, mientras que en 2021 está cifra se sitúa en el 60% de beneficiarios.

En este sentido, la gerente de Casa Caridad, Guadalupe Ferrer, ha explicado que “el proceso administrativo para acceder a una prestación económica es largo ya que consta de diferentes fases hasta su aprobación. Esto dilata que las personas beneficiarias tarden en obtener unos ingresos que les permita encontrar un recurso habitacional. El siguiente obstáculo es la dificultad para acceder a una vivienda o habitación de alquiler. Además, en muchos casos las prestaciones económicas son de baja cuantía y el proceso de salida del albergue se prolonga por los precios de mercado. También está la situación de personas que entran dentro del perfil de tercera edad o diversidad funcional, que tenemos en nuestros centros y, que están a la espera de asignación de plaza en residencia o en vivienda tutelada. Estos procesos se prolongan en el tiempo debido a las listas de espera”.

Por ello, el presidente de Casa Caridad, Luis Miralles, ha apelado a la necesidad de “trabajar junto a las administraciones públicas para encontrar una solución habitacional a estas personas ya que los centros de acogida son un primer recurso que tienen que ser algo puntual. Es fundamental para recuperar la independencia y dignidad de las personas sin hogar que puedan acceder a un piso o habitación que sea su hogar estable, y que, aquellas con necesidades especiales, estén acogidas en los recursos habilitados para ellas”. En este sentido, hay que recordar que la entidad dispone del edificio de viviendas supervisadas Fénix Pechina donde actualmente conviven 22 personas y Fénix Benicalap con cuatro.

Aumentan las personas que precisan cubrir las necesidades básicas

Además, Casa Caridad también alerta del aumento del número de personas que acuden a la entidad para recibir productos básicos (alimentación, higiene y material de protección contra la COVID-19). Así, en noviembre se han realizado 1.226 entregas de esta bolsa de artículos de primera necesidad, mientras que en noviembre de 2020 se repartieron 659. Este servicio, que se puso en marcha en marzo del año pasado para dar respuesta las personas que acudían al comedor social y que se tuvo que cerrar para las personas que no estaban albergadas, ha beneficiado a 930 personas este mes de noviembre, de las que el 40% son españoles, y el resto extranjeros, entre los que destaca el aumento de personas llegadas de Latinoamérica en situación de protección internacional que quedan fuera de la atención de los circuitos sociales de las instituciones públicas. Una distribución de productos básicos que ha posibilitado que estas personas, entre las que se encuentran 214 unidades familiares con 339 menores, hayan podido destinar sus recursos a mantener una vivienda o pagar facturas, evitando con ello que hayan caído a una situación de sin hogar.

“En Casa Caridad desde la llegada de la pandemia hemos tenido que adaptar nuestros servicios para dar respuesta a las necesidades de los colectivos más vulnerables. Además de los centros de acogida y los comedores sociales para las personas albergadas, tuvimos que poner en marcha la entrega de productos básicos, y adaptamos nuestro comedor de Pechina para ofrecer atención a las personas de calle que tienen en nuestro centro para generar adhesión al recurso y trabajar la motivación para que la persona acuda a solicitar plaza de alojamiento. De hecho, en el último mes más de 40 personas diarias que duermen en la calle han acudido a nuestras instalaciones”, ha subrayado Luis Miralles.

En total, Casa Caridad ha atendido, entre sus diferentes servicios, a 1.400 personas durante el mes de noviembre. “Nuestro equipo de trabajo social sigue ofreciendo un itinerario personalizado a cada persona que acude a nuestras instalaciones, con un seguimiento individual que responde a las necesidades de cada persona o núcleo familiar, que pueden ir desde la entrega de productos básicos, un techo en nuestros centros de acogida, la realización de talleres de búsqueda de empleo, vivienda o brecha digital; así como la gestión de trámites para la obtención de la renta valenciana de inclusión o la tramitación de servicios sanitarios. El objetivo final es encontrar una solución para que puedan volver a tener una vida normalizada”, ha indicado Luis Miralles.

Evitar que las familias queden en situación de sin hogar

En esta línea, uno de los objetivos de Casa Caridad desde el inicio de la pandemia es evitar que las personas vulnerables puedan perder su vivienda y caer en una situación de sin hogar. “Para ello, hemos puesto en marcha ayudas económicas directas para que familias con algún recurso habitacional puedan pagar alquileres, facturas, adquirir productos frescos en supermercados o tratamientos médicos, y con ello impedir que se queden sin nada en la calle”, ha apuntado el presidente de la Asociación. Así, desde marzo 2020, la entidad ha invertido cerca de 220.000 euros para ayudas directas a familias. El 40% de este dinero ha ido destinado a vales supermercado, el 35% al pago de alquiler y soluciones habitacionales y el resto, a tratamientos de salud (7%), pago de suministros (6%). También se ha apoyado a las familias en la realización de cursos de formación y reinserción laboral; gastos escolares; medios de transporte; o la obtención de documentación de ayudas para el retorno a países de origen, entre otros.

Regala Normalidad

La Asociación Valenciana de Caridad ha puesto en marcha estas navidades la campaña #RegalaNormalidad con el objetivo de hacer reflexionar a la sociedad valenciana sobre el concepto normalidad que para muchas personas es tener un empleo, un techo donde dormir o unos ingresos para pagar facturas o adquirir alimentos. “La pandemia ha aumentado la precariedad de las personas que ya estaban en riesgo de exclusión social, cronificando su situación. Además, la crisis económica ha generado nuevos perfiles de usuarios, personas normalizadas que han perdido su empleo o han entrado en un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE). También ha agravado a mucha población migrante que ha llegado a nuestro país en condición de protección internacional”, ha indicado Luis Miralles. “Por ello, -ha continuado el presidente de Casa Caridad- queremos hacer un llamamiento a la solidaridad de la sociedad valenciana para que estas fechas regalen normalidad y colaboren para aumentar el número de donaciones, socios y empresas que son los que nos ayudan a abrir nuestras puertas cada día”.

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